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La fiesta del millón de flores

Redacción | 20-06-2012 | Compartir  facebook  twitter   enviar a un amigo

El pasado fin de semana los carrocistas de la Batalla de Flores de Laredo concluyeron la siembra de los clavelones que, junto a las dalias y las margaritas, y en un número superior al millón de ejemplares, obrarán el último viernes de agosto un espléndido milagro: convertirse en el ropaje de enormes carrozas, de hasta siete metros de alto, ocho y medio de largo y cinco de largo, para dar vida al desfile más espectacular con adornos florales de cuantos se celebran en España.

Un tesoro que ahora yace enterrado en decenas de huertas dispersas por distintos parajes de los barrios laredanos de La Pesquera, Tarrueza y Las Cárcobas, además de en fincas de Ramales y Guriezo. Dentro de dos meses exactos, en plena floración, esos bulbos y semillas transformarán la villa pejina en "capital mundial de la flor", como acertadamente la denominan quienes conocen los entresijos de un festejo totalmente condicionado por estas joyas de la naturaleza.

La cifra del millón de flores se antoja corta a los propios protagonistas de la fiesta, que se lanzan a hacer sus propias cuentas en voz alta. "Pongamos una media de 80.000 flores que puedan llevar las once carrozas de categoría A, -aunque las mayores andan en 100.000 flores- . Si a ello le sumamos otras 30.000 flores de media de las nueve carrozas de categoría B, estaríamos más cerca del millón y medio que del millón de flores", aclara Ángel Gutiérrez, presidente de la Asociación de Carrocistas.

Claro que si hablamos de las previsiones, los números se disparan. "Ten en cuenta que, dado el clima inestable que tenemos en el norte, no podemos arriesgarnos yendo a lo justo. Por eso siempre tiramos muy para arriba". Esa expresión, en su caso, supone plantar 16.000 dalias, y 14.000 clavelones, lo que daría lugar a 300.000 flores disponibles. "Y ha habido años que, ni aún así, me han alcanzado y me he visto obligado a comprar más".

Las razones están en una meteorología que condiciona notablemente la brillantez de la fiesta. "El clima ideal es el que hubo el año pasado: en cada semana, cinco días de sol y dos de agua. El calor es muy bueno para el clavelón, y el agua lo es para la dalia". En la medida que el tiempo se prodigue en uno u otro sentido, la cosecha final también se decantará.

Y con ello, el colorido final de las carrozas. El momento de poner el "traje" de flores a las carrozas es tan crítico que hay trabajos que en corcho merecían un primer premio que se han ido al traste por no acertar con la combinación y distribución del colorido. "Las flores, en este certamen, marcan el ser o no ser", explica Ángel antes de repasar la gama cromática que se maneja en la fiesta: "La dalia te da rojo en varios tonos, blanco, fucsia, rosa. Del clavelón conseguimos el amarillo limón, el amarillo oro, el naranja y, como novedad desde hace tres años, vainilla, un blanco sucio, por si falla la dalia blanca". A todo ello se le suman los azules y verdes que se obtienen con las margaritas, que son las únicas que se adquieren expresamente para el festejo, al igual que el clavel español, en caso de que falle el blanco o el rojo de la dalia.

Con un ojo puesto en el cielo, y otro en el calendario, todas las previsiones apuntan a tener el brote en los primeros días de agosto. "Muchas veces se adelanta y la parte buena de la cosecha la pierdes. El momento de mayor tensión es cuando tienes que "limpiarla" y vuelves a ver los cuadros o huertas sin una flor. Ahí te la juegas porque sabes que, hasta dentro de una semana, no volverán a florecer".

Las peculiaridades del trabajo con flores acompañarán en adelante a los carrocistas hasta el instante anterior a salir en pista. Ellas son también el mejor exponente de lo mucho que ha cambiado la fiesta en los últimos años, con las obras más monumentales de los cien años de la Batalla de Flores. "Antes se cortaba el clavelón el miércoles, y ahora se empieza a cortar y a clavar el mismo lunes. Con la dalia, la cortamos el miércoles por la mañana y se empieza a poner por la tarde, cuando antes se esperaba al jueves. Pues bien: nosotros, el año pasado, acabamos de colocar la flor a las diez de la mañana del mismo viernes del desfile. De haber empezado más tarde, hubiera sido imposible salir a pista". Todo un desafío que habla muy a las claras de uno de los principales motivos por los que este festejo es una Fiesta de Interés Turístico Nacional que aspira a convertirse en Bien de Interés Cultural de Carácter Inmaterial. Parafraseando a Bob Dylan, "la respuesta está en las flores".

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10 de diciembre de 2018

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