El Mirador de Santa Catalina
Frente a los Picos de Europa y colgado del Desfiladero de La Hermida, el Mirador de Santa Catalina ofrece una vista privilegiada del paisaje de montaña cántabro, un balcón entre el vacío y la inmensidad, desde el que contemplar la ubicación remota y espectacular de Tresviso y Cicera, las estribaciones de Peña Sagra, la garganta del Deva , o la apertura del desfiladero al valle de Liébana y su capital, Potes.
La Fuentona
En el municipio de Ruente existe una surgencia natural de origen cárstico considerada Punto de Interés Geológico. Dicen que podría tratarse de la fuente intermitente que Plinio menciona en el siglo I a.c., y en donde, según Manuel Llano, vivían las anjanas. Unos metros más abajo, un puentecillo de origen romano-medieval peina sus aguas.
Los Estuarios: Tina Mayor y Tina Menor
Las rías de Tina Menor y Tina Mayor forman dos de los estuarios más característicos de la región. La ría de Tina Menor se forma en las cercanías de la localidad de Muñorrodero, cuando las aguas del río Nansa se mezclan con las influencias mareales del Mar Cantábrico.
Un poco más abajo, en Pesués, la marisma se abre para formar un amplio estuario que le da salida al mar. Tina Mayor se crea en Molleda, donde el río Deva recibe las aportaciones mareales antes de llegar a Unquera. En su tramo final, la ría se adentra entre las empinadas laderas de la sierra litoral y se abre al Mar Cantábrico en la costa acantilada, marcando el límite autonómico entre Cantabria y Asturias
El bosque de secuoyas
La mayoría de la gente se sorprende al saber de la existencia de este bosque tan inusual en la península Ibérica, un monumento vivo de enormes dimensiones. La singularidad de encontrar cerca de un millar de pies de secuoyas formando una masa en estado seminatural, en las cercanías de Cabezón de la Sal, ha supuesto su declaración como Monumento Natural. La plantación de estos colosos de la Naturaleza que alcanzan los 50 m de altitud y hasta los mil años de edad tiene su origen en la década de los cuarenta del siglo pasado, y hoy conforman un espacio de recreo absolutamente único en la región.
Camino del Norte
Dos son las etapas del Camino del Norte que discurren por la comarca Saja Nansa. La primera (de 25,5 Km) desde la villa marinera de San Vicente de la Barquera a la localidad de Quintanilla en Lamasón. El peregrino deja aquí la costa para adentrarse hacia el interior donde les acompañarán en su camino hermosos campos y praderías. La segunda etapa (de 27, 7 km) desde Quintanilla hasta Potes. En pleno valle de Lamasón, donde se respira naturaleza.
Parque Natural Saja Besaya
Este parque ofrece al visitante, uno de los paisajes más característico de los montes y montañas del interior de Cantabria. El parque ocupa los municipios de Los Tojos, Valle de Cabuérniga y Ruente, un espacio marcado por distintos paisajes de brañas, praderas y bosque, con joyas como los puertos de Sejos, los alrededores del mirador de la Cardosa, al sur del parque, o las inmediaciones de Bárcena Mayor, en donde se puede disfrutar de los espectaculares otoños de hayedos y castañares o de la berrea de los venados.
Valle de Polaciones
El valle más elevado de Cantabria se encuentra en la cabecera del río Nansa. Rodeados por los sistema montañosos de Peña Sagra y Peña Labra (superiores a los 2000 metros de altitud) se encuentra este abrupto valle que conforma uno de los tesoros paisajísticos y naturales más importantes de la región: inmensos robledales, hayedos, serbales y acebos, mostajos, avellanos y fresnos donde conviven una gran diversidad de aves, un catálogo amplio de pequeños y grandes vertebrados: zorros, nutrias, martas, corzos, venados y rebecos y hasta la presencia comprobada de dos grandes figuras de la fauna nacional como son el oso y el lobo.